Es de importante magnitud el fenómeno climático que ha ocasionado estragos, particularmente en las zonas sur y central, donde las lluvias torrenciales han sido incesantes.

 

Las precipitaciones se han salido del patrón normal. Esto explica por qué en pocos días de tempestad, Honduras contabilizad siete muertos, más de nueve mil damnificados y pérdidas cuantificadas en 1,500 millones de lempiras apenas en tres rubros productivos.

 

Un informe de la empresa privada pone de relieve que los sectores más perjudicados son las plantaciones de caña, melón y ocra, además del cultivo de camarón.

 

Las empresas dedicadas a la producción de azúcar reportaron perjuicios económicos por diez millones de dólares y una pérdida de 500 mil quintales del grano dulce, sin contar el deterioro de la infraestructura.

 

En la división del melón, el menoscabo en las inversiones se eleva a casi dos millones de dólares. Las industrias Agro-Líbano y Sur-Agro, registran -en total- diez mil manzanas de cultivo afectadas, con una incidencia directa en el programa de siembras y la consecuente pérdida de mercado en la ventana de invierno.

 

La tempestad también se ha llevado de encuentro las plantaciones de la ocra, uno de los rubros que ha logrado tomar terreno en los mercados internacionales.

El recuento de daños realizado por la empresa privada, expone que seis empresas y varios productores pequeños se han visto afectados, porque las inundaciones han imposibilitado el acceso hacia 1,200 manzanas listas para la cosecha.

 

En el caso del camarón, está en peligro el segundo ciclo de siembra que equivale a 33 millones de libras con un valor aproximado de 50 millones de dólares.

 

Específicamente en la región sur, el fenómeno causado por la formación de un sistema de baja presión generó una caída de 50 por ciento en las proyecciones de ingresos por turismo.

 

Honduras es más vulnerable ante los fenómenos naturales, porque se ha dejado de lado la planificación de acciones en las materias de alerta temprana, atención de contingencias y prevención de desastres.

 

Tal es lo que concluye un informe del Observatorio de Ordenamiento Territorial de la Universidad Nacional, el cual hace énfasis en algunos factores que han contribuido a incrementar los riesgos y las emergencias climáticas.

 

Entre estos elementos se encuentran la proliferación de asentamientos que hoy día alcanzan los tres mil grupos, la dispersión urbana y la deforestación de 900 mil hectáreas de bosque.

 

La Comisión Permanente de Contingencias (COPECO), mantiene bajo alerta roja los departamentos de Francisco Morazán, Choluteca y Valle, mientras que el nivel verde está declarado para Comayagua, La Paz, Intibucá, Lempira y Ocotepeque.

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