Seguro que has oído eso de… “una copa de vino tinto al día es beneficiosa para la salud”, y es que, consumido con moderación, puede prevenir desde enfermedades cardiovasculares hasta mejorar el funcionamiento mental. 

Así lo avalan las investigaciones científicas, como la última publicado por la Universidad de Rochester (EE.UU), que demuestra que el alcohol procedente del vino tinto, en dosis bajas, mejora además la capacidad del cerebro para ‘resetearse’ y reorganizar la información.

Sin embargo, mucho se habla de los tintos y poco de los blancos, ¿o es que acaso los segundos no resultan positivos en nuestra dieta? El ‘vin blanc’, como lo llaman nuestros vecinos franceses, figura entre los favoritos de la población femenina por encima del tinto, y es uno de los grandes descubrimientos de los ‘millennials’, que hacen de esta bebida su preferida cuando van de copas, según reflejan numerosos estudios.

En una sociedad que cada vez está más al día de los valores nutricionales de todo lo que se consume, y en donde la lectura de las etiquetas se ha convertido en algo obligado, decidimos consultar con un experto en el mundo del vino, Antonio Ruiloba, socio administrador de Bodegas la Val, para descubrir de primera mano los beneficios del vino blanco, el gran olvidado en las dietas y uno de los más cautivadores.

“Es cierto que existe un sambenito en el mundo del vino blanco, ya que siempre que se habla de valores nutricionales, se hace referencia al vino tinto, y nunca se habla del blanco”, cuenta. “Es también cierto que las mismas connotaciones positivas del tinto se pueden aplicar al vino blanco, siempre teniendo en cuenta que hay que beber con moderación, con dos copas al día es suficiente”, puntualiza.

Cuál es la sustancia responsable de que sea bueno para nuestra salud y si se encuentra presente en ambos tipos de vino es una de las cuestiones que más dudas generan y que Ruiloba conoce a la perfección: el reverastrol. 

“Se trata de un antioxidante presente la piel de las uvas, muy preciado también en el mundo de la cosmética, que se encuentra en un alto contenido en el vino tinto y también presente en el vino blanco”, explica el experto y especifica que la diferencia en las cantidades de esta sustancia según los tipos de vino se encuentra en los procesos de elaboración, siendo en el caso del tinto el contacto con las pieles más prolongado que con el blanco.

“En el tinto tú fermentas con la piel y en el blanco no. Por lo tanto el contenido en reverastrol en los tintos es más alto que en las blanco, pero esto no significa que en el blanco no esté.

De hecho, muchas bodegas, como la nuestra, cuando elaboramos un albariño, nuestra especialidad, para aprovechar los componentes y beneficios de la uva al máximo, lo que hacemos antes de prensar es macerar la uva durante 4 ó 5 horas a una temperatura de 10 grados. Así se extraen el máximo número de componentes aromáticos de los hollejos -el conjunto de pieles y pulpas de las uvas- entre los que destaca el reverastrol”.

En cuanto a los valores nutricionales del vino blanco, también presenta muchos puntos a favor. Normalmente son más bajos en contenido alcohólico con respecto a los tintos, y desde un punto de vista nutricional tienen menos calorías.

El entendido del mundo de la uva lo tiene claro, el blanco no tiene nada que envidiar al tinto. “Una cosa que me gusta transmitir, es que el vino blanco es muy completo: tiene calcio hierro magnesio, potasio, fósforo, vitamina B12, B6… componentes que completan una dieta y no tiene contenido de grasas, engorda por el alcohol pero no por la grasa”, añade.

Por último, hablamos con Antonio del contenido en azúcar, en un momento en el que la presencia de este componente en los alimentos preocupa más que nunca, y nos cuenta que la mayoría de los vinos blancos son secos, es decir, de bajo contenido en azúcares residuales (unos 2 gramos por litro), con una media de 70 calorías por vaso. Por lo que si quieres disfrutar de este pequeño placer, has de saber que engorda menos que el tinto por este motivo.

Ya sabes, seas de tinto o blanco, de lo que no hay duda, es que consumido con moderación(nada de tomarse media botella en la cena), el vino puede proporcionar numerosos beneficios a tu dieta.

Artículo tomado de El Mundo.

Por: MARTA BENAYAS

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