Aunque lo lógico sería pensar que con las lluvias aumentan los caudales de la represa El Salto, aquí sucede todo lo contrario, ya que debido a los delitos ambientales en la zona de reserva, los afluentes arrastran una gran cantidad de sedimento que vienen a contaminar el agua y hacerla no apta para el consumo humano.

Estas tormentas en vez de incrementar sus niveles, la están contaminando al arrastrar grandes cantidades de lodo y basura de la montaña de Mico Quemado a los afluentes que la abastecen, provocando la suspensión del suministro de agua potable a un gran sector de la población progreseña.

Personeros del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados, SANAA, explicaron que la deforestación, la siembra de palma africana y las quemas en la zona de reserva de la referida montaña, provocan que las lluvias arrastren lodo y basura a través de los ríos y quebradas que abastecen la represa en mención.

“Cada vez que llueve la descarga de agua con sedimento de la montaña es de mil quinientos a dos mil galones por minuto y la planta potabilizadora no tiene la capacidad para tratar tanta cantidad de agua y para evitar que colapse se tiene que sacar de funcionamiento e interrumpir el servicio a los abonados”, indicaron.

Por esa razón y por las últimas lluvias, el SANAA han tenido que realizar prolongados racionamientos de hasta tres días en el suministro de este vital líquido, principalmente a un 40% de los abonados, quienes son abastecidos por medio de la referida represa.

Por otra parte, añadieron que a pesar de las recientes lluvias y debido al prolongado y seco verano que experimentamos en los pasados meses, esta represa  aún se encuentra con niveles bastante bajos, lo que viene a complicar aún más esta difícil situación.

(Con información del periodista y corresponal Mario Rodríguez)

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