La lluvia puede convertirse en un factor de riesgo para los conductores, ya que pone el pavimento resbaladizo y dificulta la visibilidad. Por lo mismo, es necesario tomar ciertas precauciones en pos de evitar accidentes.

Álex Gerhard, jefe del Departamento Prevención Interna de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), aseguró que lo primero que hay que considerar al momento de manejar en época de lluvias es estar en buenas condiciones de salud, tanto física como mental, y especificó que en el caso de un conductor de un vehículo de carga o transporte, éste debe haber descansado lo suficiente.

“La norma legal establece que el trabajador puede manejar hasta cinco horas continuas, después de las cuales debe tener un descanso de -por lo menos- dos horas. Además, se recomienda una alimentación liviana antes de partir, evitando por completo el consumo de alcohol y medicamentos que puedan interferir en la conducción”, detalló Gerhard.

Asimismo, resulta fundamental revisar previamente el estado de los neumáticos. “Todos los neumáticos deben contar con la presión recomendada por el fabricante y estar en buen estado. Si están muy gastados y los surcos no tienen profundidad se pierde adherencia con el pavimento, lo que provoca el deslizamiento y descontrol del vehículo”, explicó el especialista de la ACHS.

Otro de los puntos en los que hace hincapié el experto es en el control de la velocidad, pues no hay que olvidar que luego de una lluvia el pavimento se vuelve más jabonoso. En vista de ello, la recomendación apunta a conducir a una velocidad moderada y a poner mucha atención a todo lo que ocurre en el trayecto.

Mantener una distancia prudente con el resto de los vehículos también es un aspecto importante. “Así evitarás que el parabrisas se ensucie con la lluvia pulverizada y el barro que genera el vehículo que te antecede. Y, porque en caso de frenar bruscamente, el auto puede ‘patinar’ con mayor facilidad debido a las condiciones del pavimento, por lo tanto, se necesita más espacio para hacerlo”, señaló Gerhard.

Igualmente, hay que tener precaución con los charcos de agua, y con mayor razón si no puedes determinar su profundidad. “Considera que un vehículo podría desestabilizarse al cruzar charcos, y si vas a alta velocidad podrías perder el control del manubrio y provocar un accidente”, agregó el experto de la ACHS.

Contar con una buena visibilidad, verificando antes el estado de las plumillas de los parabrisas y controlando la calefacción para que los vidrios no se empañen, junto con circular siempre con las luces encendidas son otros factores a tener cuenta. “Cuando llueve la luminosidad disminuye considerablemente, y si a eso se suman las gotas que caen en el parabrisas, la visibilidad empeora. En estas condiciones siempre se debe circular con las luces encendidas, revisar de vez en cuando el estado de los focos y chequear que no estén cubiertos de barro, para que el resto de los peatones y automovilistas puedan verte a distancia”, finalizó Gerhard.

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