El ajuste mensual en el precio del gas LPG tiene un impacto innegable sobre el costo de la vida y una repercusión particular sobre la población más pobre.

Las mismas cifras del Banco Central lo reflejan. Hasta el primer semestre de 2018, el rubro que más había presionado la inflación es el que comprende el gas y otros combustibles con un crecimiento mensual de 0.36 por ciento.

Entre enero y agosto, la inflación acumulada fue de 2.8 por ciento, mientras la tasa interanual alcanzó 4.3 por ciento, siempre con un fuerte componente vinculado con el desconsiderado aumento en el precio del gas LPG.

El precio pasó de 297 lempiras con 86 centavos a 308 lempiras con 69 centavos en Tegucigalpa, mientras que en San Pedro Sula, este combustible se movió de 278 lempiras con 66 centavos a 289 lempiras con 49 centavos.

Los consumidores debieron cargar en septiembre con un aumento de siete lempiras. Para entonces, el gas de uso doméstico se elevó de 290 lempiras con 85 centavos a 297 lempiras con 86 centavos.

Un mes atrás, en agosto, el derivado también experimentó un ajuste esencial de tres lempiras, en una tendencia que para junio había marcado una subida brusca de 11 lempiras con 70 centavos.

Y en el periodo entre enero y mayo, el gas LPG se encareció en más de 13 lempiras. Su precio se trasladó desde 263 lempiras a 276 lempiras con 42 centavos.

En lo que ha transcurrido de este año, el gas licuado se ha incrementado en 45 lempiras con 62 centavos, un impacto importante si ha de tomarse en consideración que su principal aplicación es para la preparación de alimentos.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here