Las tensiones entre Rusia y el Reino Unido han salpicado a Abramovich. Condicionado por este contexto, el magnate plantea vender el Chelsea que revitalizó cuando llegó a Londres para convertirlo en una referencia en Europa.

De comprarlo por 200 millones de libras, ahora pide tres billones. Algo que, de conseguirlo, multiplicaría por quince su inversión inicial, después de haber rechazado hasta la fecha alguna oferta cercana a los dos billones de libras.

Hay dos nombres como posibles compradores: Jim Ratcliffe, el hombre más rico de Inglaterra y Paul Allen, empresario americano propietario de Portland Trail Blazers, de la NBA, y Seattle Seahawks, de la NFL y Seattle Sounders de la MLS.

Roman Abramovich, tal y como apuntó el portal digital ‘Bloomberg’, ha contratado los servicios del banco mercantil Raine Group LLC de Nueva York para que le asesore de cara a una venta potencial del Chelsea.

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