Al menos entre los reptiles, los mamíferos y las aves, el camaleón es el animal que más rápido mueve su cuerpo. El sosprendente ser esconde esta habilidad en su boca, y la concentra en una lengua ultrarrápida, con la que alcanza distancias 2,5 veces superiores a su propia longitud.

La velocidad del órgano es de entre 2,9 y 5,4 metros por segundo, según un estudio de 20 especies del animal publicado en 2015.

La medida triplica la rapidez que los científicos calculan posible para un movimiento en el que solo actúen los músculos, lo que sugiere que el mecanismo que aprovecha el camaleón para sorprender a sus presas requiere recursos más efectivos.

Parece que la aportación de un tejido elástico y la forma en la que la larga lengua se desenrolla en el momento de salir de la boca, como movida por un resorte, son fundamentales para coger impulso.

La pegajosa sinhueso entra en acción con una aceleración máxima de 2,6 kilómetros por segundo, una impresionante cifra que equivale a 254 G, más de 40 veces la máxima en un Fórmula 1.

Curiosamente, las especies más pequeñas tienen lenguas más rápidas que las de mayor tamaño.

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