Esta ubicada al norte de la Isla del Tigre, la bañan las aguas del océano pacífico, es parte del departamento de Valle de quién es su principal puerto.

Amapala constituye la cabecera de un municipio que se dedica al cultivo comercial de la caña de azúcar, cacao, y café.

Además existe una pequeña industria química y agroalimentaria. Amapala se comunica con Puerto Cortés y con otras ciudades del país a través de la carretera interoceánica.

Amapala no es un lugar cualquiera se nota incluso antes de llegar al muelle donde atracan las modestas lanchas que van y vienen desde Coyolito, la aldea de pescadores que es su puerta de entrada al resto de Honduras.

Las imponentes casonas que se alzan sobre su malecón, que poco a poco han ido siendo restauradas a su gloria original, sugieren que este fue un lugar de cierta importancia por el que circulaba abundante dinero.

El viejo edificio de la aduana y las casonas que todavía dominan su malecón dan testimonio de bonanzas pasadas.

Ubicadas como están al pie de un volcán extinto, cubierto por una frondosa vegetación y casi siempre coronado de nubes, completan una hermosa y pintoresca postal que parece congelada en el tiempo.

La isla también puede presumir de ser el lugar más tranquilo de Honduras, un verdadero oasis de paz en uno de los países más violentos del mundo.

Según algunas teorías, el nombre de Amapala proviene del potón, un dialecto de los indígenas de la zona en el que significaría “cerro de culebras”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here