La cultura se define como un conjunto de conocimientos e ideas adquiridas gracias al desarrollo de facultades intelectuales, mediante la lectura, el estudio y el trabajo.

Usualmente, este concepto es desarrollado de manera mancomunada con el término de cultura, que es entendida como una actividad por medio de la cual es recreado un aspecto de la realidad o un sentimiento en formas bellas, valiéndose de la materia, la imagen o el sonido.

No tiene mucho interés que desmenucemos los elementos de tales conceptos. Lo que sí importa es que en nuestro país se ha generado un lamentable desprecio por todo lo que tiene relación con el cultivo de la cultura, la generación del conocimiento y la promoción del arte.

Tres situaciones colocamos como base para exponer que nuestro país entró más a fondo en el oscurantismo y en la ignorancia. El primer caso es la calamidad, por falta de apoyo financiero, en que se encuentran nuestras orquestas y bandas que, por décadas, fueron el referente de la música en su más alta expresión.

La segunda desgracia acontece con las fundaciones y entidades que nacieron con el propósito de reafirmar los valores que forman parte de nuestra identidad nacional y del rescate de la herencia y memoria cultural de nuestra Honduras.

Las puertas del Gobierno para el respaldo presupuestario de tales organizaciones emblemáticas de nuestro país, han estado cerradas, y no sólo en la actual gestión.

Los recursos han sido reasignados a otras áreas que no son prioritarias para forjar nuestra cultura, pero que sí tienen una tasa de alto rendimiento para los objetivos populistas y políticos.

Esta misma semana se dio a conocer que la única biblioteca pública de Santa Cruz de Yojoa, Cortés, está a punto de ser clausurada, sencilla y llanamente, porque no hay interés alguno en sembrar el hábito de la lectura y del estudio; mucho menos, de generar conocimiento.

Un informe realizado hace cuatro años, pero que está más vigente que nunca, nos desnudaba como un país sin alma educativa, ni espíritu cultural.

El análisis elaborado por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, situó a Honduras en el rango de países aplazados por sus bajas prácticas y pobres hábitos culturales.

Los hallazgos son patéticos: Más del 80 por ciento de los hondureños, nunca ha visitado un teatro; cerca del 90 por ciento, no asistió jamás a un evento cultural; el 77 por ciento no ha estado en un sitio patrimonial; y el 60 por ciento de la población no tiene la costumbre de la lectura.

Ante la infamia que representa abandonar el conocimiento y despreciar todas las iniciativas tendientes a su fomento, las dependencias estatales que tienen competencia en los campos de la educación, la ciencia, el arte y la cultura, están de brazos cruzados; en la total indiferencia y falta de voluntad.

Se apagan rápidamente las luces del conocimiento en Honduras. Ésta es la lúgubre realidad de nuestro país, hundido en el atraso, en la sordidez y -para no variar- rozando la barbarie.

 

1 Comentario

  1. La Cultura de un pueblo no la define una estadística, la cultura se vive en lo cotidiano desde lo sencillo y en sus expresiones de todo tipo.- No es cierto que ” los hondureños deambulamos…” generalizar es oprobioso además si existe una demanda para el disfrute de las expresiones artísticas, que no existan políticas y apoyo financiero del estado o lo que exista no se canalice correctamente, es otro asunto.
    Pésimo escrito!

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here