Estudios previos ya habían demostrado que, ante un conflicto entre dos personas, los niños pequeños (de uno y dos años), asumían que la que era físicamente más grande vencería a la otra.

Y, ahora, una nueva investigación realizada por un equipo de la Universidad de California, ha revelado que los niños también prefieren acercarse al ganador antes que al perdedor.

Los investigadores realizaron un experimento en el que mostraron un grupo de niños, a dos marionetas tratando de cruzar una calle. Al llegar a la mitad de la vía, se encontraban frente a frente, entorpeciéndose mútuamente. Tras un rato encarándose la una con la otra, finalmente una de las marionetas se hacía a un lado dejando pasar a la otra.

Y lo que ocurrió fue que los niños preferían a la marioneta que había salido victoriosa del conflicto. Pero, eso sí, cuando repitieron el experimento haciendo que una de las marionetas dominase a la otra por medio de la violencia, lo que ocurrió fue que los pequeños mostraron su rechazo hacia el vencedor.

Según los investigadores, el experimento confirma que los niños de corta edad ya saben reconocer quien tiene un estátus de vencedor, y se ponen de su lado porque saben que eso les da seguridad. Pero esa simpatía por el triunfador parece desvanecerse cuando está por medio la fuerza bruta.

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