La niñez hondureña vive en un estado de indefensión

Basta con revisar las cifras que indican que las violaciones cometidas en perjuicio de menores de edad se han incrementado en un 200 por ciento y que, en la última década, varios miles de niños han muerto, víctimas de la criminalidad.

Otros datos reveladores tienen que ver con el rezago social y económico que sufre este sector de la población hondureña. Se estima que 800 mil niños y adolescentes No estudian; tampoco tienen alguna otra ocupación que contribuya con su desarrollo.

Asimismo, se calcula que 475 mil niños trabajan en diferentes actividades, lo cual vulnera los deberes de estos pequeños, pues impide su acceso a la educación.

Una verdad descarnada es que los niños de Honduras están cayendo en las trampas de la criminalidad. Va en ascenso el número de menores integrados en las filas de agrupaciones ilícitas.

Estudios realizados por organismos especializados en la problemática de los menores, dejan al descubierto que el 15 por ciento de los infractores ingresados en los centros de rehabilitación se convierten en miembros activos del crimen organizado.

Es creciente el número de niños que son utilizados para cometer robos y asaltos, distribuir y vender de drogas, extorsionar y ejecutar asesinatos a sueldo.

En la práctica, las leyes, convenciones y tratados sobre la tutela de los derechos de los niños no se cumplen y se han quedado en puro papel mojado.

¿Qué hace el Estado para garantizar una protección efectiva de la población infantil del país? ¿Qué futuro tienen los niños? Lo cierto es que las expectativas de construir una nueva Honduras son inciertas, porque el más preciado valor del país, los niños, está siendo arrastrado hacia un futuro sin esperanzas ni objetivos de vida.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here