‘Taobao.com’, la gigantesca web china de comercio electrónico, ofrece a sus clientes, en su mayoría mujeres, contratar a falsos amantes para  que contacten con su pareja, intenten seducirlo y prueben su fidelidad.

Los precios oscilan entre los 20 y los 1.300 yuanes (de tres a unos 160 euros) y la empresa no se hace responsable de las consecuencias que puedan acarrear la contratación de estos servicios.

‘Taobao’ también ofrece otros ‘productos’ relacionados con el mundo de la pareja, tales como el alquiler de falsos novios y novias.

Estos servicios, concluye el diario, muestran la creciente inseguridad de las parejas chinas ante posibles infidelidades, en un país donde, según algunos estudios, el 34%de los hombres y el 14% de las mujeres engañan a sus cónyuges.

Estos estudios revelan que mientras la infidelidad masculina se ha mantenido alta con los años, la femenina ha subido rápidamente (el porcentaje era de  4% en la pasada década), algo que los sociólogos atribuyen a la incorporación de la mujer al mercado laboral y al aumento en el uso de anticonceptivos.

La plataformaTaobao ofrece igualmente otros servicios poco ortodoxos relacionados con el mundo de la pareja, tales como el alquiler de falsos novios y novias -en este caso de carne y hueso- para que los jóvenes los lleven a las cenas de Año Nuevo de sus familias.

En esas cenas, comparables a la Nochevieja occidental, muchos padres preguntan a sus hijos por sus planes futuros de matrimonio y las preguntas pueden convertirse en agresivos interrogatorios si el vástago llega solo al banquete, por lo que algunos optan por una falsa pareja contratada para salir del paso.

En China, donde el concubinato era legal hasta la llegada de Mao Zedong al poderen 1949, la infidelidad no ha sido nunca un delito propiamente dicho, pero hasta los años 70 las empresas frecuentemente multaban a sus empleados si éstos eran pillados en relaciones extramatrimoniales.

Todo cambió en los 80, con una nueva Ley de Matrimonio que estipulaba por escrito que los matrimonios “debían ser fieles”, pero no contemplaba castigos administrativos ni penales a la infidelidad y eso que algunas voces en aquellos años sí pidieron un endurecimiento de esa legislación.

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