El fuego se inició en un campo seco y pronto se extendió a las líneas de ferrocarril que sufrieron fallos en su funcionamiento. Los vientos dirigieron las llamas hacia los distritos residenciales de Riekdahl y Kosterbeck. Las labores de extinción precisaron de 50 bomberos, varios voluntarios y hasta un helicóptero que coordinó las labores desde el aire.

Según las estimaciones publicadas por el Departamento de Bomberos el fuego arrasó unas 7 hectáreas de terreno sin que afortunadamente se produjeran heridos.

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