En el caos que prevalece en el sector transporte solamente nos faltaba que los operadores del rubro en algunas modalidades se levantaran en protesta y llamaran a un paro.

Un grupo mayoritario de taxistas convocaron a una suspensión del servicio en reclamo por lo que ellos han catalogado como “grosero y abusivo” aumento en la tasa vial aplicada por la Alcaldía del Distrito Central.

Si esto no fuera suficiente, los microbuses se han unido a las acciones de presión tendientes a obligar a las autoridades del gobierno local a dar marcha atrás en la resolución que impone un alza entre 75 y 150 por ciento en el valor del derecho a circulación.

Lo que ha encendido más el descontento de los transportistas y, en general, de los habitantes de este término es que inicialmente se había contemplado que la medida iba dirigida a los automotores del año 2013 en adelante y no de forma indistinta como sucedió al final.

Los afectados resienten que el porcentaje en que fue ajustada la tasa es muy alto y que debió ser puesto en vigencia progresiva y racionalmente, en aras de que no incidiera de manera aplastante sobre las finanzas de los capitalinos.

No está en discusión que el gobierno local ha ejecutado obras de infraestructura que llevan a la ciudad a otros estados de desarrollo. La población reconoce el trabajo de la actual gestión edilicia.

Empero, lo que criticamos es que el golpe es desmesurado, su carga resulta pesada y sus derivaciones son plasmadas en una realidad especialmente adversa para los contribuyentes.

Agregamos un elemento más a las brasas: Y es que la tabla revisada por la Municipalidad del Distrito Central ha sido adoptada en un momento inapropiado, ya que está en plena negociación la solicitud de los transportistas de elevar las tarifas en todas las modalidades del servicio.

Justo para este fin de semana, los dirigentes de la línea urbana tienen planificado desarrollar una asamblea general en la que pretenden delimitar acciones orientadas a que los displicentes señores del Instituto de Transporte Terrestre concluyan la socialización de la fórmula tarifaria.

Desde hace dos o tres semanas, los funcionarios de la dependencia expusieron como un notable logro la elaboración de una ecuación que sería ratificada luego de un trabajo de campo conjunto, cuyos resultados nunca trascendieron.

Los transportistas recriminan que las negociaciones se hayan suspendido sin más ni menor explicaciones y, por lo que hemos advertido, no van a dejar pasar el tiempo hasta que se reconozca el margen de utilidades que aspiran recibir.

¿Por qué los conflictos de esta especie no han sido atajados a tiempo, con diligencia y con base en un plan de gestión del transporte, antes de que se conviertan en crisis?

Hay que encontrar el punto de quiebre y subsanar la ineficiencia de las autoridades gubernamentales en sus distintas gestiones, el caos en la explotación del servicio y reivindicar los pisoteados derechos de los usuarios.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here