San Pedro Sula aporta el 40 por ciento del Producto Interno Bruto del país, un factor más que justificado para cuantificar el peso de la ciudad industrial en la vida nacional.

San Pedro de Puerto Caballos, fundada en 1536, es uno de los pilares de desarrollo económico del país, una condición que está plasmada en los indicadores que miden la realidad de Honduras.

Los empresarios, los productores y las fuerzas vivas de este comprendido contribuyen todos a mantener el ritmo del progreso de la zona norte y de todo nuestro país.

Un porcentaje esencial de grandes, medianos y pequeños emprendimientos y zonas industriales están asentadas en San Pedro Sula.

Desde este eje de desarrollo también se promueve la inversión de capital, la creación de empleo y la formación de bienes y servicios que sirven de apoyo a la economía del país.

Hay que hacer mérito del esfuerzo de la población sampedrana. Con su trabajo persistente contribuyen a construir la riqueza de Honduras y a conservar la idiosincrasia nacional.

Los habitantes y oriundos de San Pedro Sula enfrentan, retos y desafíos particulares que corresponden a problemas endémicos ligados con la desigualdad social, la necesidad de imprimirle más movilidad a la economía, buscar una mejor gobernabilidad local y fortalecer la imperiosa lucha contra la criminalidad y la corrupción.

Estas adversidades existen y se han acentuado, pero también es cierto que todos los hondureños sin exclusión, deberíamos de seguir la misma ruta que le ha permitido a los sampedranos convertirse en un motor de desarrollo y en el epicentro de la fuerza de trabajo, orgullo de su gente.

Dicho estado de evolución solamente podrá ser alcanzado cuando sean conformadas políticas públicas integrales y cuando los hondureños -gobernantes y gobernados- adoptemos un compromiso de conducir al país a puerto seguro.

 

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