En su etapa crucial entra hoy el proceso para la elección del fiscal general y su adjunto.

La Junta de Proponentes ha programado el inicio de las audiencias públicas en las que todos los aspirantes a asumir los cargos de cúpula de la institución acusadora expondrán sus propuestas.

Como ya se ha indicado con profusión, en dichas comparecencias los nominados profesionales del Derecho pondrán a prueba sus competencias, idoneidad yconfiabilidad para colocarse al frente del Ministerio Público.

El proceso para la escogencia de los sustitutos de Oscar Chinchilla y Rigoberto Cuéllar, sigue su curso. Pero debemos estar vigilantes de lo que ocurra después de la fase de audiencias públicas de los candidatos.

La Junta Proponente está a las puertas de enviar al Congreso Nacional la lista de cinco nominados a fiscal general y su segundo a bordo. Será entonces cuando habrán de desatarse las discusiones encendidas, los cabildeos políticos y las presiones más fuertes para la selección de tales funcionarios.

Las especulaciones están a la orden del día. No deberíamos tomarlas ligeramente como parte de las cortinas de humo en que estamos acostumbrados los hondureños a gravitar.

Hay amenazas que se ciernen sobre la escogencia del nuevo titular de la institución que ejerce la acción penal. Se ha alertado acerca de las estrategias que serían urdidas para abortar la elección de autoridades de la Fiscalía.

Son múltiples los sectores que fuerzan para que en el Poder Legislativo sean comprometidos los votos a favor de la elección de un “fiscal amigo”; esto es, un funcionario comprometido a la medida de tales o cuales intereses.

De ahí la importancia de que todo el proceso sea “blindado”, con el fin de evitar que las agrupaciones de corruptos y las redes delictivas intenten penetrar sus tentáculos en la Fiscalía; o bien, que los políticos realicen sus malabares acostumbrados.

La elección del nuevo fiscal puede ser “más de lo mismo” si no hay voluntad política para combatir la impunidad. ¿Son los corruptos una amenaza para la elección de un fiscal íntegro, valiente y con independencia? Claro que sí.

Honduras ha avanzado en la transformación del Ministerio Público, particularmente en la actual gestión del abogado Oscar Chinchilla. Este proceso no debe ser truncado.

Hay que darle continuidad a la lucha contra la impunidad, la corrupción y el crimen organizado, porque están de por medio los intereses del pueblo, a la luz del ejercicio pleno de la acción penal pública.

 

 

 

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