Judith Campisi descubrió un proceso celular, la senescencia, por el cual las células dejan de proliferar. Es una especie de seguro contra el cáncer: una célula no muere, sino que entra en un estado zombie, en el cual ya no se divide. Pronto Campisi comprendió que en ese caso las células senescentes se acumulan, y con el paso de los años se convierten en la causa principal de los males del envejecimiento: la inflamación crónica.

Campisi espera ahora terminar su carrera con el descubrimiento de una clase nueva de drogas, las senolíticas, que convencen a las células zombies de morir y, de ese modo, detienen y hasta revierten los padecimientos de la vejez.

La experta del Instituto Buck para la Investigación sobre el Envejecimiento espera encontrar modos eficaces de apuntar a las células senescentes con enfoques genéticos o farmacológicos para demorar, prevenir o aliviar los daños del paso del tiempo en el cuerpo humano, como la enfermedad crónica o los síndromes geriátricos.

Los experimentos en ratones también revelaron que los senolíticos mostraron resultados positivos contra la fragilidad en general, los problemas cardíacos, la calcificación, la hiporeacción vascular, la diabetes, la osteroporosis, la degeneración de los discos entre las vértebras y la fibrosis pulmonar, entre otras enfermedades. (Glo)

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