Al cumplir 29 días la crisis en Nicaragua, será iniciado hoy miércoles un diálogo nacional entre el Gobierno, los estudiantes, la sociedad civil, representantes de los campesinos y el sector privado, en medio de condiciones caóticas: enfrentamientos, saqueos, tranques en varios departamentos y escasez de alimentos y gasolina.

Un muerto más fue reportado la noche del martes en Matagalpa, que se suma a los más de 50 fallecidos y centenas de heridos durante las protestas iniciadas el 18 de abril.

Los obispos de la Conferencia Episcopal, al convocar el lunes al diálogo, reconocieron que las circunstancias para iniciarlo no eran las “idóneas”, pero muchos sectores continúan considerando que es la mejor opción para resolver la crisis en Nicaragua.

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Los obispos habían condicionado la convocatoria de la mesa de diálogo nacional al cumplimiento de una serie de “premisas ineludibles” por el Gobierno: anuencia para el ingreso de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la supresión de los cuerpos paramilitares, el cese inmediato de la represión y el ofrecimiento por el Gobierno de “signos creíbles de su voluntad de diálogo y paz”.

Aunque el Gobierno anunció que acogía las cuatro premisas e invitó a la CIDH a que visitara el país “en el menor tiempo posible”, a juicio de casi todos los convocados al diálogo, este no ha dado signos creíbles que demuestren su disposición de dialogar, principalmente porque las acciones de grupos afines al Gobierno y de agentes del orden público han continuado, enfrentándose con los manifestantes. En los últimos días han ocurrido enfrentamientos violentos en Matagalpa, Masaya y Chontales.

No obstante, la anuencia del Gobierno a que entre la CIDH al país fue clave en la decisión de los obispos de ponerle una fecha inmediata al diálogo.

La única salida

Los representantes estudiantiles, de la sociedad civil y del sector privado invitados a participar en el diálogo nacional, consideran que dialogar es la única ruta para lograr la democratización del país. “Vamos a tomar el riesgo”, aseguraron

Ernesto Medina, rector de la Universidad Americana (UAM), es uno de los que sigue apostando por el diálogo “honesto y sincero” como “la única salida posible, sin más derramamiento de sangre”, para dar respuesta a “la sociedad nicaragüense que exige se respeten sus derechos y que se inicie un proceso que llegue a construir una Nicaragua democrática, con paz y justicia para todos y todas”.

Medina, quien en un primer momento había sido invitado a participar del diálogo por los obispos, finalmente confirmó ayer que no será uno de los participantes.

Según el académico, el Gobierno manifestó a los obispos que si se le incluía como parte de los dialogantes, el diálogo no se realizaría. “Los representantes del gobierno reiteradamente manifestaron que el caso estaba ya decidido y cerrado y que no era negociable”, expresó Medina en una carta publicada en sus redes sociales.

Francisca Ramírez, integrante del Movimiento campesino, tampoco participará en el diálogo y ayer dijo que su movimiento se mantendrá en las calles hasta que se haga justicia y se castigue a los responsables de las muertes y heridos durante protestas contra el Gobierno. El Nuevo Diario.

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