Obtener unas frituras más saludables es posible. Y es que aunque esta no sea la técnica más recomendable para preparar los alimentos, una vez que decidamos que lo vamos a utilizar, existen detalles que pueden hacer de ella una acierto.

Claramente, escoger un buen aceite es indispensable para hacer una fritura más saludable. Aunque su coste sea más elevado, utilizar aceite de oliva virgen extra para freír es ganar en salud. Este tipo de aceite presenta un perfil de ácidos grasos de gran calidad y es posible llevarlo a altas temperaturas sin estropearlo.

Aunque, teniendo en cuenta que normalmente tiene un sabor pronunciado, si se quiere evitar que aporte demasiado gusto a los alimentos se deberá tener en cuenta la variedad, ya que de unas a otras cambian mucho.

Además de ello, es más recomendable dado que la aportación de grasas a la comida es mucho menor. En este sentido, si la transferencia de grasas cuando se utiliza aceite de girasol es de un 20%, al hacerlo con aceite de oliva virgen extra, por su parte, es solamente de un 7%.

En esta línea, también son importantes los ingredientes con los que elaboremos la propia fritura. El pan rallado puede no ser la mejor opción en este sentido, ya que existen diversas harinas con las que conseguir una fritura fina, crujiente y, sobre todo, más saludable.

Este es el caso, por ejemplo, de la tempura. Además, en este caso no es necesario utilizar huevo para que el rebozado se adhiera. Basta con mezclar la tempura con agua muy fría. Un buen truco para conseguir una tempura fina y sin grumos es añadir unos hielos al agua y retirarlos justo antes e mezclar. Artículo tomado de Guía Astronómica

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