Entre enero y la primera quincena de mayo, el lempira se ha devaluado 18 centavos respecto al dólar.

Los datos del Banco Central de Honduras subrayan que en los primeros cuatro meses de 2018, la moneda local perdió siete centavos de su tasa de cambio respecto a la divisa estadounidense.

Pero, en el mes en curso, el lempira se ha depreciado en 11 centavos. Esto significa que la moneda doméstica ha caído vertiginosamente en mayo, cuando el lempira ha acumulado el 60 por ciento de su devaluación.

En enero, febrero y marzo, la moneda hondureña se movió entre 23 lempiras con 75 centavos y 23 lempiras con 82 lempiras. En la presente quincena, alcanzó una relación de 23 lempiras con 93 centavos por cada dólar.

Los economistas y estudiosos de las finanzas comparten la opinión en el sentido que la devaluación representa un impuesto que golpea la economía de la población, de manera directa a los sectores más pobres.

La devaluación tiene diversas repercusiones. Hay que anotar, en principio, que el deslizamiento de la moneda le resta a la población su poder adquisitivo; es decir, que -con la misma cantidad de lempiras- los consumidores compran menos productos y contratan menos servicios.

También se ve disminuido el valor real de los ahorros y hace más pesada la deuda pública, puesto que el Gobierno requiere de más fondos para cubrir el pago de sus obligaciones en dólares.

De conformidad con la información vertida por expertos, el debilitamiento de la moneda se ha acentuado en mayo para efectos de fortalecer la posición de competitividad de Honduras.

Ha trascendido que sectores interesados, que algunos vinculan con la agro-exportación y la industria maquiladora, están presionando a favor de una acelerada depreciación de la moneda.

Uno de los argumentos expuestos por quienes se oponen a un deslizamiento artificial de la moneda, es que no es necesario entrar en esa tendencia para estimular la exportación.

La regla está dada por países respaldados por monedas fuertes y que aparecen entre los principales exportadores en los rubros y servicios de que se trate; en contraposición, figuran aquéllos que han devaluado sus monedas y reducido su potencial para colocar sus bienes en los mercados externos.

La fórmula para incentivar la actividad económica, la competencia comercial, conservar una buena posición externa y mantener la salud fiscal, está compuesta por un Estado de Derecho fuerte, una política tributaria sólida y una gestión administrativa simple y eficiente.

Entendidos en la materia sostienen que los movimientos bruscos en la tasa de cambio del lempira respecto al dólar tienen que ser observados con sumo cuidado y desde sus múltiples implicaciones.

 

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