Jesús entregó la vida por sus amigos.

En la homilía dominical se ha reflexionado que los hombres tienen en el Redentor del mundo un ejemplo de identificación y de amistad sincera. Él vino a ofrecer la oportunidad de crear un mundo nuevo, lleno de misericordia, comprensión y amor a los semejantes.

En el oficio religioso de la Iglesia Católica se ha hecho hincapié en que el hombre debe salir a la periferia para ir al encuentro de sus semejantes necesitados, tal y como el Hijo de Dios demanda.

Los seres humanos no pueden colmar los anhelos de su corazón por sus propios esfuerzos. Sólo en el encuentro con Jesús el hombre experimenta la felicidad más profunda.

Durante el servicio religioso de este día se ha hecho la siguiente meditación: El gozo y la paz son una gracia que no se encuentra en las luces, en las atracciones ni en las seducciones pecaminosas del mundo.

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