LeBron James no es un ser humano cualquiera, “El Rey” estaba tan enfocado a meter a los Cavaliers en la segunda ronda de la postemporada que lucía casi imparable.

Pero los calambres le obligaron a dirigiese al vestuario en el tercer cuarto del juego 7 entre Cleveland e Indiana.

Tanto influye el número 23 que si los Cavs ganaron (101-105) fue por él, quien diga lo contrario miente, o es un hater de James.

LeBron dejó números como, 45 puntos, 9 rebotes, 7 asistencias y 4 robos en 43 minutos.

Sólo descansó una vez, y obligado, el partido fue suyo de principio a fin, de nada sirvió el buen juego de Victor Oladipo (30 puntos, 12 rebotes y 6 asistencias), Darren Collison (23 puntos) o Thaddeus Young (14 puntos y 10 rebotes), jugadores de los Pacers.

Por si fuera poco se convirtió en el jugador con más robos de balón en la historia de los playoffs, nada ni nadie le pudo impedir cargar con todo su equipo, con la ciudad de Cleveland y con el estado de Ohio a sus espaldas hasta la siguiente ronda, donde le esperan los Toronto Raptors.

Redacción: Henrry Díaz

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