En tres años las finanzas públicas dejarán de recibir más de 2,500 millones de lempiras, como producto de la reducción gradual del impuesto del 1.5 por ciento sobre las rentas de las empresas.

En 2018 el sacrificio será de 600 millones de lempiras; en 2019, la cifra rozará los 900 millones; y en 2020, la suma que no pagarán los contribuyentes alcanzará mil millones.

Se estima que cinco mil pequeños y medianos emprendimientos obtendrán un importante beneficio derivado de dicho ajuste que, a su vez, derivaría en la generación de 65,000 empleos.

El Gobierno anunció que este desbalance será enfrentado con la adopción de medidas tendientes a reducir los gastos y, de su lado, la empresa privada, las cooperativas de ahorro y crédito y los micro negocios se han comprometido a impulsar la apertura de más puestos laborales.

Los representantes de la empresa privada estiman que el ahorro que obtendrán una vez que la carga tributaria del 1.5 por ciento sobre utilidades ha sido ajustada permitirá oxigenar sus balances.

Expertos en economía y finanzas han subrayado a través de Diario Matutino que el alivio de las obligaciones fiscales debe dar paso al fortalecimiento de la pequeña y mediana empresa y a la elevación de los márgenes de competitividad.

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