La suma de tres factores golpea la economía de loshondureños, principalmente en deterioro de las condiciones de vida de los excluidos que conforman el 70 por ciento de la población.

La inestabilidad en el costo de la cesta de alimentos esenciales, el deslizamiento del lempira y el sostenido encarecimiento de los combustibles, presionan fuerte el bolsillo de los consumidores y usuarios.

En la última semana, el precio de los bienes de consumo popular registraron bajas en ciertos rubros, pero el período precedente había sufrido un aumento de diez lempiras, según el monitoreo del Centro de Estudios Económicos y Sociales de la Empresa Privada.

Las agrupaciones de defensa del consumidor, calculan que la canasta básica se cotiza por encima de los 14,000 lempiras, y el informe actualizado del Banco Central apunta que el Índice de Precios al Consumidor mostró un aumento mensual de 0.35 por ciento en marzo.

Este movimiento se explica por el aumento en el valor de algunos renglones, como es el caso de la tarifa de energía eléctrica, el alquiler de vivienda y algunos alimentos.

Con dicho resultado, la inflación interanual se ubicó en 4.35 por ciento y la acumulada es de 1.29 por ciento.  Los rubros con mayor contribución en el costo de la vida son el alojamiento, los servicios públicos y los carburantes.

Y en menor cuantía lo hicieron las prendas para vestir y calzado, salud, cuidado personal, recreación y los rubros de las cafeterías, restaurantes y hoteles.

En su reciente evaluación de las cifras macroeconómicas, los técnicos del Fondo Monetario Internacional señalaron que “la inflación se aceró a 4.75 por ciento, pero manteniéndose dentro de la banda de tolerancia de cuatro por ciento, hacia arriba o hacia abajo”. De su lado, miembros del Gabinete Económico han declarado que mantendrán observación sobre los movimientos de ese indicador.

La depreciación del lempira frente a la divisa estadounidense, es otro de los factores que incide sobre la capacidad adquisitiva de los hondureños, en particular de aquéllos que están marginados de las oportunidades de trabajo, y de acceso a los servicios salud, educación y otras demandas.

En los primeros tres meses y medio de 2018, la moneda se ha devaluado seis centavos. Ha pasado de 23 lempiras con 75 centavos a 23 lempiras con 81 centavos por cada dólar.

La caída del lempira tiene una repercusión en cadena en el costo de los bienes y de los servicios, y una relación con el mercado de los carburantes que, a su vez, pesan mucho sobre la economía y su comportamiento.

Entre marzo y lo que ha corrido de abril, el valor de los derivados del petróleo se ha alzado en una media de dos lempiras, un margen importante y suficiente para empujar una desigual proporción entre los ingresos y los gastos de la población.

El incremento en el precio de los alimentos, la devaluación de la moneda y el encarecimiento de los derivados del petróleo, son los elementos que convierten a Honduras en uno de los países con el costo de vida más alto y, por tanto, con desfavorables indicadores para la masa de la población desprovista de facilidades económicas y sociales.

 

 

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