El acoso de maras y pandillas, lo mismo que las acciones de los      grupos del crimen organizado, se haN traducido en los últimos          años en la muerte de un profesor cada mes y en el asesinato de     dos estudiantes cada semana, en su mayoría del nivel medio.

Las cifras sobre los actos de violencia perpetrados en contra de alumnos y docentes alertan que Honduras es un país de riesgo alto para el sector educativo.

El acoso de maras y pandillas, lo mismo que las acciones de los grupos del crimen organizado, se han traducido en los últimos años en la muerte de un profesor cada mes y en el asesinato de dos estudiantes cada semana, en su mayoría del nivel medio.

Como se sabe, una estudiante del Instituto Central de la capital fue ultimada la mañana de ayer viernes, cuando se dirigía a clases, un hecho que se agrega al entorno violento en el que se desenvuelven los actores del proceso enseñanza-aprendizaje.

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Acaban con la vida de otra estudiante en el Instituto Central

La situación de peligro en que se encuentran los estudiantes es el reflejo de la descomposición de esta sociedad, han condenado dirigentes magisteriales tras lamentar que permanezca en la impunidad la muerte de jóvenes y profesores.

Ante la indiferencia de las autoridades de Educación y la limitada capacidad de reacción de los cuerpos de seguridad y de investigación, las autoridades y padres de familia de varios centros educativos han comenzado a coordinar actividades dirigidas a enfrentar el acoso de los criminales.

Efectivos de alta responsabilidad de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), alegan que no es cierto que esa dependencia no haya ofrecido una respuesta a los casos criminales reportados en el sector educativo.

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Arrecia violencia contra estudiantes y maestros

Han sido resueltos algunos expedientes, aseveran los responsables de las agencias de investigación del Estado, al tiempo que han justificado que su trabajo no es de actuaciones apuradas, sino de un proceso que requiere que sus etapas sean maduradas.

De su parte, la Secretaría de Educación ha anunciado el fortalecimiento de los dispositivos de seguridad en los centros de enseñanza que están ubicados en territorios convulsos.

Hay violencia alrededor de las escuelas y colegios. Los problemas son diversos y, por lo mismo, necesitan un abordaje diferenciado, de conformidad con lo expuesto por autoridades del ramo.

Se supone que unas 53 instituciones, de un estimado de 700 establecimientos que se encuentran en peligro, han sido intervenidas de manera directa, mediante la ejecución de un plan de reforzamiento de seguridad y ofensiva frente a las redes delictivas.

Expertos vinculados con las universidades privadas y estatales del país, han hecho hincapié en la urgencia de que los padres de familia, estudiantes y maestros se unan para desbaratar los grupos delictivos que tienen bajo amenaza las escuelas y colegios del país.

Todo está en volver la mirada a la familia. Desde este núcleo hay que buscar soluciones a la violencia generalizada que golpea sin consideración a los alumnos y maestros de todos los niveles de formación.

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