Aunque los facilitadores de la Organización de Naciones Unidas (ONU), para el pre-diálogo político calificaron la instalación de las mesas de acercamiento en el Congreso Nacional como un hecho “feliz”, el esfuerzo de conciliación sigue en cuerda floja.

En el interior de los partidos políticos que participan en los acercamientos, se han multiplicado las contradicciones como resultado de las enconadas diferencias por liderazgo, apetitos personales y cálculos peligrosos de sus líderes y dirigentes.

Frente al pre-diálogo que se ha sido llevado a la Cámara Legislativa, la Alianza de Oposición tiene posturas ambivalentes.

De un lado, el coordinador general y depuesto gobernante, Manuel Zelaya Rosales, ha sentenciado que las pláticas que son impulsadas por la ONU son una “burla” si en su agenda no está incluido el tema del “fraude electoral”.

El ex aspirante por el bloque opositor, Salvador Nasralla, había tenido intervención en la mesa del entendimiento que él calificó como “exploratoria”, pero en las últimas horas emitió un comunicado en el que anuncia su retiro.

Resulta contradictorio que las directrices de Zelaya Rosales sean de rechazo a las pláticas encaminadas a sortear la crisis post-electoral, porque la bancada de Libertad y Refundación (LIBRE), está insertada en las pláticas, concretamente en la mesa que trata los temas constitucionales y de las consultas populares.

Los diputados de la Resistencia sostienen un discurso “desdoblado”. Unos, han aceptado ser protagonistas de la fase preliminar del diálogo; otros, han reafirmado que no se sentarán a la misma mesas con los “dictadores”, mientras no sea patente una mediación internacional en la construcción de un consenso.

Los liberales observan desde dos barreras las posibilidades de que en Honduras se restablezca el orden político-electoral, dependiendo de quién sea el que baraje las cartas: El grupo del diputado Elvin Santos o el círculo del ex presidenciable, Luis Zelaya.

Santos, quien sostiene un duelo cerrado con Zelaya, preside la mesa servida para debatir sobre la elaboración de una nueva Ley Electoral y no parece dar tregua en su confrontación con las autoridades del Consejo Central Ejecutivo.

El ex presidenciable Zelaya ha dicho que el diálogo no tiene sentido si Nasralla no está presente las conversaciones conducentes a encontrar una salida a la crisis política.

Y el retiro del presentador de la televisión, hace que los encuentros entre las fuerzas políticas sean inciertos, ha declarado el presidente del Partido Liberal y advertido a renglón seguido: “No podemos continuar en un diálogo, cuyo proceso no va a seguir”.

Hay quienes piensan que las aproximaciones entre las fuerzas políticas necesitan ser enriquecidas y conducidas por la ruta de los intereses nacionales y no por el camino de las ambiciones.

Porque el flujo que oxígeno que se había proveído al trasladar estas conversaciones a la Cámara Legislativa, puede ser cortado y hacer que el diálogo se empantane y perezca en el intento.

 

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