Un agujero negro es un concepto teórico de la teoría general de la relatividad de Einstein introducido por John Wheeler en el año 1967. Hoy día sabemos que hay objetos cósmicos que se acercan mucho a este concepto y, de hecho, que sean agujeros negros es la mejor explicación que tenemos. Este es el caso de Sagitario A*, una fuente astronómica de ondas de radio luminosa y muy compacta en el centro de la Vía Láctea, que es la ubicación de lo que se cree que es un agujero negro supermasivo de unas 4,5 millones de veces la masa del Sol.

En la relatividad general, la mejor teoría de la gravedad que tenemos, la gravitación no es una fuerza sino la manifestación de que el tejido del espacio-tiempo se curva debido a la presencia de materia y energía. Cuánta más materia y energía pongamos, más se curva el espacio-tiempo, de manera que a partir de un límite se forma una región de la que ni siquiera la luz puede escapar. A esta región del espacio-tiempo la llamamos agujero negro. O sea, que el concepto de agujero negro es un concepto geométrico y por lo tanto no depende del tipo de materia y energía que originó esta región.

 Entonces, lo que un agujero negro tenga dentro depende de su origen y de su evolución posterior. Pensamos que muchos agujeros negros tienen un origen estelar y que se forman cuando una estrella muere en un colapso gravitatorio que concentra tanto su materia que se forma un agujero negro. En este caso, en el interior del agujero negro encontraríamos la materia que formaba la estrella.
Ilustración de un agujero negro

Ilustración de un agujero negro

Pero hay otras posibilidades más exóticas, como que una fracción de los agujeros negros se formaran en el universo primitivo a causa del colapso de concentraciones de materia oscura. En este caso, el interior de estos agujeros negros es desconocido porque todavía no entendemos la materia oscura. (Tomado La Vanguardia)

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here