Los expertos han hecho un señalamiento puntual: La capacidad de endeudamiento de Honduras está llegando a su límite.

El monto de recursos adquiridos por el país con acreedores locales y externos roza el 50 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), un techo que -a juicio de los entendidos- resulta de alto riesgo para la salud de las finanzas públicas.

Un informe de la Secretaría de Finanzas detalla que el endeudamiento externo del país sumó siete mil millones de dólares al cierre del año pasado.

Este monto equivale al 30 por ciento del Producto Interno Bruto de Honduras que -a su vez- está calculado en 22 mil millones de dólares, unos 540 mil millones de lempiras.

El saldo del endeudamiento externo de la Administración Central está compuesto en un 61 por ciento por fondos desembolsados por instituciones multilaterales; es decir, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

Un 26 por ciento de los compromisos en moneda internacional están gestionados a través de bonos, detalla el análisis de la cartera ministerial de Finanzas.

Los acreedores bilaterales tienen una participación del nueve por ciento en la deuda de Honduras y un cuatro por ciento restante corresponde a bancos comerciales y otras instituciones financieras y proveedoras.

 

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