La Iglesia católica salvadoreña conmemoró este lunes el asesinato de Grande, considerado como el “protomártir”.

El canciller de El Salvador, Hugo Martínez, expresó hoy su deseo de una “pronta beatificación” del jesuita Rutilio Grande, asesinado en 1977 por un escuadrón de la muerte y quien era amigo de monseñor Óscar Arnulfo Romero.

“A 41 años del martirio del padre Rutilio Grande, hacemos votos por su pronta beatificación en reconocimiento a su labor pastoral y a su opción por los más necesitados”, publicó Martínez en sus redes sociales.

La Iglesia católica salvadoreña conmemoró este lunes el asesinato de Grande, considerado como el “protomártir” del país centroamericano, con una peregrinación y una misa en la central localidad de Aguilares, que fue presidida por el cardenal Gregorio Rosa Chávez.

Romero, cuya canonización fue autorizada recientemente, fue consagrado arzobispo en febrero de 1977 y tres semanas después fue asesinado Grande, hecho que le llevó al inicio de una larga cadena de denuncias de graves violaciones de los derechos e injusticias sociales hasta que fue ultimado por un escuadrón de la muerte.

En una entrevista con Acan-Efe en 1993, el biógrafo de Grande, el también jesuita Rodolfo Cardenal, señaló que el trabajo del religioso en Aguilares durante cinco años fue poner en práctica las nuevas ideas sobre la pastoral latinoamericana plasmada en los documentos de la Conferencia del Episcopado Latinomericano de Medellín (Colombia), en 1968

Se trataba de cambiar la mentalidad resignada y fatalista de los campesinos por una mentalidad más creativa y más consciente de la situación y de qué medios se podían valer para remediarla”, explicó Cardenal.

El papa Francisco aseguró en octubre de 2015 que Grande y Romero, beatificado el 23 de mayo de ese año, “son un tesoro y una fundada esperanza para la Iglesia y para la sociedad salvadoreña” y cómo “el impacto de su entrega se percibe todavía en nuestros días”.

 

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