Mientras cada 24 horas, unas 12 armas de fuego son incautadas en el país, el 80 por ciento de los homicidios, sino es que más, son cometidos con un artefacto de fuego.

 

Y mientras anualmente las autoridades le quitan a los ciudadanos –buenos y malos- más de cuatro mil 500 armas de fuego que obviamente circulan de manera irregular en el país, resulta inexplicable como inaceptable que el marco legal para regular la portación y tenencia de armas de fuego se le haya dado hasta hoy, tantas largas y demasiado tiempo para ser presentado, discutido y alistado en el Congreso Nacional.

 

Con un promedio de diez hechos diarios de violencia criminal perpetrados con un arma de fuego, no parece ser comprensible cómo ha tenido que esperar ocho años engavetada la iniciativa para que en el país se restrinja o se limite la cantidad de armas que una persona puede tener o registrar.

 

Finalizó la legislación anterior y la antepasada y la ley quedó durmiendo el sueño de los justos en algún lugar de la Cámara o de la Antecámara, mientras nos decían que el proceso de socialización caminaba a paso seguro, pero según se ve, lentísimo, a paso de tortuga, pues.

 

Se trata de un asunto grave, preocupante, lo que colige que se ha contribuido a allanar terreno para que los criminales o los malos circulen con sus armas impune y libremente.

 

Y con más de un millón de armas de fuego circulando y con un promedio de doce armas de grueso calibre decomisadas diariamente, ¿no creen que es y debió ser importante y sensiblemente precautorio ocuparse de empujar la presentación, discusión y aprobación del marco legal que regule en el país la tenencia y portación de armas de fuego?

 

Con tantas armas de fuego en manos de civiles y con un promedio alto y letal de hechos sangrientos perpetrados con una arma de fuego, nos parece inaceptable, y lo volvemos a decir, que se le haya dado tantas, pero tantas largas a la aprobación de ese marco legal regulatorio.

 

Con 473 sucesos violentos este año en los que las armas de fuego han sido, digamos que protagonistas, ¿acaso no se vuelve urgente y hasta obligatorio ver cómo se le devuelve a la población la estabilidad social y la paz perdida?

 

 

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