Reacciones de la más diversa especie ha causado el caso de la ex Primera Dama, Rosa Elena Bonilla de Lobo, pues vincula a una figura de alta notoriedad pública en actos deshonestos.

 

El impacto que ha ocasionado la detención de la esposa del ex presidente, Porfirio Lobo Sosa, es grande, en un país como el nuestro donde nos hemos acostumbrado a vivir entre escándalos, movernos entre cortinas de humo e ir de uno a otro sobresalto.

 

En varias comparecencias casi simultáneas, la Fiscalía, la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad (MACCIH), y el Consejo Nacional Anticorrupción, nos han saturado de informes acerca de la infame carpeta denominada “La Caja Chica de la Dama”.

 

Conocemos en grandes líneas las embrolladas operaciones que llevaron a los delitos de malversación y lavado de fondos que habían sido destinados para beneficiar a los grupos frágiles, preferentemente los niños pobres.

 

La podredumbre es abundante. La indignación que nos provoca este capítulo es semejante a los sentimientos de condena que generó entre todos los sectores de la hondureñidad el latrocinio del Seguro Social y de otros casos de deshonestidad de alto impacto.

 

Los datos que han sido revelados nos muestran cómo se han fraguado los despreciables actos de corrupción que no son más que crímenes en menoscabo de los hondureños.

 

¡Y pensar que apenas conocemos la punta de la madeja! Nos falta mucho por escarbar para desnudar la trama armada por los corruptos que han contaminado las instituciones, burlado la justicia y despojado de los recursos previstos para aliviar la pobreza, generar empleo, propiciar el desarrollo económico y reducir la desigualdad social.

 

 

 

 

 

Aplaudimos los esfuerzos de las entidades que tienen a su cargo la persecución y el castigo de los corruptos; pero el alboroto levantado alrededor de personajes acusados por deshonestidad, no es suficiente si no hay acciones ejemplarizantes que den lugar a un resarcimiento del daño causado.

 

Al menos un rayo de esperanza se deja ver en nuestro caótico entorno: Existe una firme decisión de la Fiscalía y un valioso y decido acompañamiento de la MACCIH, así como de organismos de la sociedad civil, para endurecer la ofensiva hondureña contra la corrupción.

 

¡Que estos pasos sean el inicio de una sistemática línea de actuaciones tendientes a descabezar las redes de quienes se agruparon a la sombra de la galopante impunidad para sustraer los fondos públicos!

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